COMIENZA EL DESALINEAMIENTO EN ESPAÑA

Ya ha salido el primer CIS tras la crisis del PSOE (29 set. a 1 de oct.) y previo a la decisión de abstenerse para apoyar al PP. En cuanto a la intención de voto, tanto directa como indirecta, se confirma lo que decíamos hace poco respecto a la posibilidad de asistir a un desalineamiento en el sistema de partidos español. Lo vemos en los siguientes datos:

  • El PSOE se desploma desde el 23% estimado en el CIS anterior, hasta el 17% estimado en el actual. Una caída notabilísima en un tiempo reducido que es mucho más notable que en las anteriores crisis de liderazgo socialista, tanto en momentos de vacío de poder (1996, salida de Felipe González), hasta los casos de liderazgo dividido (especialmente en 1999, Borrel vs. Almunia). La hipótesis de esta mayor caída: no se trata solo de una diferencia de liderazgo, sino de una partición respecto a valores, principios y posiciones políticas relevantes en la construcción del sistema de partidos.
  • Nadie aprovecha la caída del PSOE: la izquierda desalineada no está todavía realineada en otras opciones. Aquí la palabra clave es “todavía”. Como todo proceso social, el tiempo en que se desarrolla es lento, precisa una larga maduración. Este electorado flota ahora entre la abstención (20%) y la indecisión (12%). Muy pocos van a otras fuerzas políticas. Sin embargo, es importante tener clara una cosa. Si estamos ante un proceso de desalineamiento, estos votos se irán “a otro lado”. Y si es una crisis coyuntural, estos votos “volverán a casa”. Mi hipótesis: estos votos no volverán al PSOE. Del 100% de votantes del partido el 26J, solo el 55% le era fiel antes de la abstención. Me consta que, ahora mismo, ese porcentaje es inferior al 45%. Veremos en el futuro cuál es la tendencia.
  • Los jóvenes abandonan al PSOE. Efectivamente, son los grupos demográficos más jóvenes los que demuestran una mayor distancia, o menor identificación, con el Partido Socialista. Este proceso no tiene vuelta atrás, estos grupos ya tienen una edad donde la “reidentificación” no es una opción. A su vez, esta identificación impulsará cambios en otras generaciones o grupos, tanto posteriores (los jóvenes que vienen) como anteriores (sus padres y/o sus abuelos). Ahora solo quedan por dilucidar dos cosas: el ritmo conque se produce este cambio, y la relevancia que tiene para el sistema de partidos (si estas generaciones no votan, no hay cambio significativo o su magnitud se reduce).
  • El PP sube muy poco a poco… y Ciudadanos se consolida. Cs juega en otra liga. En la derecha española los cambios son mucho más complicados, sobre todo porque se producen a un ritmo mucho más lento. ¿La razón? Las generaciones más maduras tienen en la mente, y muy frescas, las consecuencias del colapso de UCD: la irrelevancia de la derecha en España durante 14 años (1982-1996). Por eso, sus pasos a la hora de castigar a la única formación de referencia en la derecha española se miden muy bien, no se vaya a infligir un castigo excesivo o de consecuencias más negativas de lo necesario. Con este panorama, el PP consolida una pérdida de 12 puntos de intención, que retiene Cs, y que da muestras de un posible cambio sostenido en la derecha a medio plazo. ¿Volverá el PP a cuotas del 40% de voto o superior? Ahora mismo, parece difícil.
  • El sorpasso de Podemos tiene pinta de poder consolidarse. Si esto es así, si asistimos a un ciclo político corto y volvemos a elecciones generales antes de acabado 2018, el sorpasso podría consolidarse y tener unas consecuencias muy notables en el sistema de partidos. La primera y más importante: acelerar la desintegración del PSOE. Al Partido Socialista solo le queda una carta: navegar en una legislatura larga y que las municipales y autonómicas se produzcan antes que unas nuevas generales. Previsiblemente, el desgaste en el gobierno de Podemos y sus confluencias podría ayudar a un reajuste electoral que, quizás, pudiese ayudarles a recuperar “algo” del voto perdido. Cualquier otra opción es muerte.

El último CIS nos ha dado datos coherentes con la teoría del desalineamiento político. Del mismo modo, las encuestas inmediatas o posteriores a la abstención del PSOE parecen confirmar esta tendencia: el PSOE se desploma hasta el tercer o cuarto partido en España -alguna encuesta no publicada sitúa a Cs unas décimas por encima del PSOE-. Con todo, serán los datos que obtengamos a partir de ahora los que nos permitirán observar si, efectivamente, vamos hacia un nuevo sistema de partidos, o estamos simplemente ante la crisis coyuntural del viejo sistema.

El tiempo dará o quitará razones pero, personalmente, me mantengo en la primera opción.

España camina hacia una nueva era democrática, hacia un nuevo sistema de partidos. Posiblemente, los nuevos actores deban todavía experimentar alguna que otra vuelta de tuerca para competir con los demás. Pero, sin duda, los partidos tradicionales tienen también los días contados en cuanto a su rol hegemónico, capacidad monopolística de maniobra y liderazgo de la opinión pública. Un nuevo tiempo se asoma y, antes de que entre por la puerta, estamos asistiendo a los últimos rescoldos del viejo sistema que se está yendo con estrépito por la ventana.

Advertisements

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s