EL FUTURO DE LA RADIO MUSICAL O POR QUÉ “ROCK FM” APESTA Y “RADIO 3” MOLA

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Todavía recuerdo cuando, con “radiofórmula”, se refería a las cadenas cuya programación iba dirigida al público adolescente; adaptando la música a las preferencias de cada época. Dentro de esa emisora, en cada horario, había un programa dedicado a un estilo de música concreto (pop, rock, tecno, etc.), pero también a un target demográfico concreto: aquel que iba desde la última infancia a la última adolescencia (12-27 años, aproximadamente).

Ahora, con la multiplicación de las emisoras, y la ampliación del espacio radio-eléctrico, la tendencia se ha invertido: de emisoras con un único target sociodemográfico y variedad de estilos, hemos pasado a emisoras especializadas en distintos estilos y con una amplitud de targets. Discriminando por el horario: del día y de la semana, la emisora emite, de un único estilo, una programación más orientada a un target u otro. Así tenemos emisoras como “Kiss FM” o “Rock FM”, donde el estilo va específicamente descrito en el nombre, u otras como “Cadena 100” o “Cadena Dial”, donde el estilo va descrito en el eslogan (“la mejor música de los 90 hasta hoy”) o en el subtítulo (“la mejor música en español”).

A esto hay que añadir, todavía, lo que en psicología clínica se denomina “el sesgo”: una desviación en la interpretación de la información, generalmente procedente de la experiencia que, en este caso, lleva a las emisoras a seleccionar su música a partir de una imagen concreta (o construcción o marco cognitivo, como prefiráis llamarlo) sobre cuál es su estilo de música, quiénes lo constituyen o qué propósito tiene -si es que tiene alguno, claro-.

En el caso concreto de “Rock FM”, el sesgo desprende una “interpretación” del rock-and-roll como un género timorato, anclado en el buenrollismo y cuya lista de intérpretes, repetidos hasta la saciedad, excluye tanto a buena parte del rock moderno y contemporáneo, como a sus estilos originarios  (doo wop, rhythm and blues, blues o country) o a sus derivaciones más directas (punk, metal, heavy, etc.) más evidentes.

Un estilo de música queda reducido a su más populista y demagógica mínima expresión. Haciéndolo casi irreconocible, desculturizando a su audiencia respecto a qué es el rock-and-roll (cuál es su historia, sus orígenes y su evolución). Y no solo eso, sino que se cometen atropellos como introducir estilos o artistas que NO pertenecen al género. Y, lo que es más grave, dan una imagen de la comunidad rockera absolutamente deleznable a través de sus terribles cuñas: la mitad de ellas faltan al respeto a otros estilos y/o artistas.

Escuchaba “Rock FM” pero, a base de ir soportando insistente y repetidamente todas estas cosas, sus programadores han conseguido comerme la moral. Ahora prefiero coger mi discoteca, elaborar listas de reproducción y enchufárselas al coche, antes que poner la radio y soportarlos un segundo más.

Esta es otra tendencia que, puede que más pronto que tarde, transforme radicalmente la radio comercial: la posibilidad de escuchar tu música casi en cualquier parte gracias a la Infosociedad ha hecho a las radios un elemento prescindible. Casi son ya una comparsa a la mucha información que ya te dan, y el acceso que te permiten, las grandes distribuidoras de música: iTunes, Apple Music, Groove, Spotify… A través suya puedes saber cuáles son las últimas novedades, seguir a tus artistas favoritos o descubrir otros nuevos, elaborar tus listas y reproducirlas cuando y donde quieras…

A esta tendencia únicamente NO se somete un tipo de radio: aquella que, además de dar música a sus oyentes, establece una relación con ellos/as más allá de la música. Para mí, un ejemplo perfecto es la que, por méritos propios, es ya la única emisora que escucho: RNE 3 o “Radio 3“. En más de la mitad de sus programas no solo “escuchas” música, sino que “aprendes” sobre música. Mis ejemplos: Manolo Fernández y su Toma 1 (americana music) o José Miguel López y su Cosmópolis Jazz en los fin de semanas. Dos géneros en los que he profundizado y he “aprendido” a disfrutar gracias a la radio.

Otras emisoras han seguido esta misma estrategia relacional desde enfoques tácticos distintos: Los40 (pioneros estas tácticas) intenta crear programas donde la audiencia participe e interactúe o, más recientemente, saca a sus presentadores estrella a la TV para consolidar su comunidad a través de otras plataformas y otros contenidos (Uri Sabat va a presentar Hazte un selfie).

El futuro de la radio, como el de los demás medios de comunicación, pasa por amplificar su sentido “social”. Pero la radio musical lo tiene más complicado porque compite con los servicios online de música. Y aquí estriba la diferencia fundamental entre estos dos enfoques tácticos a la hora de transformar la radio musical: puedes hacer como Radio 3 y establecer esa relación social a través de la música, o puedes hacer como Los40 y buscar contenidos adicionales que complementen a la música. Aquí la elección estará en si quieres a una audiencia melómana o no.

“Rock FM” es un síntoma del fin de la radio comercial musical tal como la conocíamos. Ella intenta sobrevivir a través de una falsa iconoclastia, que no es más que un sesgo reduccionista e impostado. Mientras que otras emisoras, como Los40 o mi querida Radio3, buscan nuevas perspectivas y nuevas formas de mantener vivo al medio.

De ahí que ahora, con vuestro permiso, vaya a descargarme el último podcast de Manolo Fernández. Que este fin de semana he estado trabajando a tope y no he tenido tiempo de escucharlo todavía.

¡Hasta pronto!

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